Un VW Fox negro o azul entró ayer a la mañana al predio de la estación de servicio de San Andrés sobre la ruta 9. Un hombre vestido con saco y corbata bajó del vehículo e hizo varias preguntas. Parecía uno de los tantos clientes que llega allí cada mañana. Pero, luego, acabó siendo uno de los autores del asalto más importante y violento perpetrado en los últimos años en Tucumán.

Sólo cuatro de los cinco ladrones lograron escapar con el botín, que el dueño de la firma, Miguel Jorge, estimó en unos $ 500.000. En la oficina de la gerencia quedó el cuerpo de Luis Manuel "Fito" Hernando, sindicado por la Policía como un famoso delincuente.

A las 10.30, un hombre delgado y elegante tocó el portero para ingresar a las oficinas administrativas de la empresa. Era el individuo que había llegado en el VW Fox.

Tocó el portero y preguntó por Martín, el encargado de Recursos Humanos, quien no estaba allí en ese momento. Dijo llamarse "Diego Valenzuela", pero los investigadores afirman que mintió su nombre para poder pasar. Y logró hacerlo.

Un cliente aguardaba sentado en una salita para ser atendido. El tal "Diego" apoyó la mano en el hombro de una secretaria y le dijo en tono calmo: "la estación está tomada, pero quedate tranquila".

Otro hombre, gordo y vestido con ropa deportiva, ya estaba detrás de "Diego" empuñando un arma de fuego. Y no tardó en exigir que le entregaran el dinero.

En las oficinas había ocho personas, todos empleados de la tesorería y de la gerencia, salvo el ocasional cliente.

A algunos los obligaron a acostarse en el piso y les ataron las manos con precintos. Hasta el cliente tuvo que ceder su celular y otras pertenencias. A otros empleados les ordenaron que permanecieran debajo de los escritorios.

Los asaltantes fueron primero a la tesorería, pero el dinero no estaba allí. Luego, irrumpieron en la oficina de Miguel Jorge (h), uno de los dueños de la estación de servicio, quien se encontraba con un amigo. Poco después empezaron los disparos, aparentemente producto de un forcejeo entre el empresario y uno de los ladrones.

Una bala perdida lastimó el brazo de un empleado; otra rozó a una empleada. Y una bala perforó el techo.

Todo esto ocurría mientras el delincuente le mordía la cara a Jorge (h). Y, finalmente, un proyectil más acabó perforándole el pecho al ladrón, que cayó letalmente herido.

La versión oficial

El jefe de la Regional Este, comisario Jorge Herminio Racedo, contó la versión oficial sobre el incidente. "Al ser encañonado por Hernando, el propietario se trabó en lucha, produciéndose un forcejeo durante el cual se escapó un disparo que le atravesó el brazo al asaltante y lo impactó cerca de la tetilla, ocasionándole la muerte", dijo.

Los otros cuatro delincuentes se dieron a la fuga con el dinero. Uno de ellos dejó un reguero de sangre en el trayecto desde las oficinas, pasando por la puerta del servicentro, hasta el auto.

Las caras fueron registradas por las cámaras de seguridad, que el fiscal Alejandro Noguera ordenó secuestrar. Todo indica que el atraco estaba bien planificado, y los delincuentes habían previsto una importante recaudación luego de los cuatro días no laborales de Semana Santa.

En el caso intervino personal de la Brigada Este, a cargo del comisario Víctor Juárez, y de la División Homicidios y Delitos Complejos, al mando de los comisarios Hugo Cabeza y Miguel Gómez. El primer grupo de policías investiga el robo; el segundo, la muerte de Hernando.

El comisario Racedo señaló que la Justicia no dispuso medidas privativas de libertad contra el empresario Jorge. "Se asignó además una custodia para evitar cualquier tipo de episodio desagradable", indicó el jefe de Regional.

Al poco tiempo del homicidio, llegó un joven de camisa celeste que dijo ser hijo de Hernando. Cuando los policías acabaron con las primeras pericias, el muchacho entró al lugar del hecho junto a sus familiares y reconoció el cuerpo de su padre. Cuando salió, suspiró con bronca y dijo resignado: "murió en la de él".